Al principio los electrodomésticos comunes eran ideados para realizar tareas por nosotros. Se trataba de crearlos para hacernos la vida más cómoda. Limitar nuestros esfuerzos lo máximo posible para que todo fuese más mecánico y automatizado. La actualidad los electrodomésticos van un paso más allá. Está claro que nos siguen ayudando en las tareas del hogar. Pero muchos han dejado de ayudarnos para realizarlas por sí mismo. Antes teníamos que hacer algo para que se pusiese en marcha, o programarlo para que lo hiciese. Por ejemplo, teníamos que saber qué faltaba en nuestra nevera para poder llenarla. Esto ya no es necesario.
Ahora es nuestro frigorífico el que se anticipa a nuestras necesidades. Nos informa de lo que falta en nuestra nevera para que lo tengamos en cuenta a la hora de realizar la próxima compra. Seguramente piensen que esto es un disparate, que nos lo estamos inventando o incluso que nos reímos de nuestros lectores. Pero nada que ver. Marcas como LG o Samsung ya han ideado lo que se denomina como “frigoríficos inteligentes” que cuentan con estas funciones, entre otras muchas y muy útiles.